El Hospital Dr. Hernán Henríquez Aravena de Temuco implementó un protocolo de acompañamiento en situaciones especiales para recién nacidos hospitalizados en la Unidad de Paciente Crítico Neonatal, iniciativa que busca brindar compañía y contención a bebés que, por diversos motivos, permanecen sin acompañamiento familiar durante su hospitalización.
La iniciativa surge a partir de que hay recién nacidos que deben enfrentar sus primeros días de vida hospitalizados sin la presencia permanente de sus padres o familiares por lo que el establecimiento desarrolló una respuesta concreta que permitirá entregar acompañamiento a través de voluntarios especialmente capacitados.
La normativa fue elaborada por un equipo liderado por la UPC Neonatal junto al Departamento de Humanización del hospital, quienes revisaron experiencias desarrolladas tanto en Chile como en el extranjero para diseñar un modelo adaptado a la realidad del establecimiento con el objetivo de brindar acompañamiento a recién nacidos hospitalizados sin acompañamiento familiar o con acompañamiento familiar limitado, promoviendo su bienestar integral y favoreciendo un neurodesarrollo saludable.
Diversos estudios han demostrado que el acompañamiento durante las primeras etapas de la vida tiene múltiples beneficios para los recién nacidos, entre ellos la disminución del estrés, la estimulación sensorial, el fortalecimiento del apego y el bienestar emocional. En contraste, la ausencia de acompañamiento puede tener efectos negativos en el desarrollo socioemocional y cerebral a largo plazo.
El programa contempla la participación de voluntarios que deberán cumplir un proceso de postulación, selección, capacitación y práctica supervisada, con el fin de asegurar un acompañamiento responsable y continuo para los recién nacidos.
Durante su participación, los voluntarios podrán sostener al bebé, hablarle, leerle o cantarle con voz suave, abrazarlo y, cuando la condición clínica lo permita, realizar contacto piel con piel mediante el método canguro. También podrán colaborar en tareas básicas como alimentación o cambio de pañales, siempre bajo supervisión del equipo de salud.
El acompañamiento podrá ofrecerse en casos de recién nacidos sin presencia familiar, como en procesos de adopción, o cuando las familias tienen posibilidades limitadas de asistir al hospital, siempre respetando la voluntad y consentimiento de los padres o tutores.
La Dra. María Isabel Toledo, encargada de la Unidad de Acompañamiento Espiritual del hospital, destacó que esta iniciativa refleja el compromiso institucional con la humanización de la salud.
“El recién nacido no recordará nuestro nombre, pero quedará en su corazón la huella de esa mirada, de esa voz y de esos brazos que lo cobijaron”, señaló.
Desde el hospital valoraron además el interés demostrado por la comunidad en el primer llamado para integrar el voluntariado, cuyos cupos se completaron rápidamente.
