VICTORIA, 145 años: memoria, identidad y gratitud

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En el corazón de la provincia de Malleco se levanta orgullosa la ciudad de Victoria, que hoy celebra 145 años de historia, crecimiento y vida comunitaria. Fundada con el espíritu de quienes forjaron el sur de Chile, esta tierra ha sido cuna de generaciones que han encontrado en sus calles, escuelas y tradiciones, el sentido profundo de pertenencia.

Para quienes somos hijos de esta tierra mallequina, esta fecha no es solo una conmemoración, sino un reencuentro con la memoria y los afectos. Aquí, entre aulas y patios escolares, comenzaron a escribirse muchas historias personales. La querida Escuela N° 2, hoy conocida como Escuela Héroes de Iquique, fue el primer espacio donde se sembraron aprendizajes y valores que perduran en el tiempo.

Más tarde, el paso por el Instituto Victoria marcó una etapa de transición, antes de llegar al recordado Liceo Jorge Alessandri Rodríguez, donde se vivieron los años más intensos de juventud. Fue allí donde no solo se consolidaron amistades, sino también se forjaron sueños y vocaciones.

En esas aulas nació el compromiso con la participación y el liderazgo estudiantil, y también germinó la pasión por el periodismo, dando vida al periódico escolar El Liceanito, mientras, en paralelo, mi amigo y compañero Alberto Dufey Castro impulsaba El Instructor. Fueron tiempos de creatividad, de inquietudes juveniles y de descubrimiento del mundo a través de la palabra.

Allí nació también la inquietud artística…intérprete de grandes canciones populares, que culminaron con la grabación de un disco, junto a Siglo 20 de Traiguén y que nunca la RCA lo editó, ignoro que pasó.-

Todo paralelo a una vocación religiosa al ser por 11 años, sacristán en la capilla del Colegio Santa Cruz, donde se forjó mi espíritu solidario de profunda fe en Cristo.-

Victoria es eso: una suma de vivencias, de alegrías profundas y también de penas que no se olvidan. Es el lugar donde descansan los seres queridos, donde la historia personal se entrelaza con la historia colectiva. Es raíz, es identidad y es memoria viva.

Hoy, al cumplir 145 años, el saludo se hace afecto sincero. A cada uno de los victorienses, a quienes permanecen y a quienes, desde la distancia, siguen llevando a su ciudad en el corazón.

Bendita tierra de Victoria, por todo lo entregado, por cada recuerdo imborrable y por seguir siendo hogar en el alma de quienes alguna vez la llamaron propia.

Desde Collipulli, con afecto Mario Grandón Castro.-


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