El Seremi de Justicia y Derechos Humanos, Ignacio Malig Meza, recorrió las instalaciones del Centro de Cumplimiento Penitenciario de Nueva Imperial, una unidad intercultural perteneciente a Gendarmería de Chile que cuenta con una población penal de 130 internos, de los cuales un 48% es de origen mapuche, provenientes de diversas comunas como Saavedra, Carahue, Teodoro Schmidt y CholChol .

La importancia de este centro es que se caracteriza por capacitar a los internos en diferentes oficios a través de talleres, como orfebrería mapuche, soldaduras y panadería, entre otros; los cuales buscan promover su reinserción en la comunidad, una de las áreas que el gobierno del Presidente Sebastián Piñera ha priorizado.

Para Ignacio Malig, “esta es una importante labor que impulsa el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, ya que el desarrollo de las políticas de reinserción social en Gendarmería son el eje de su trabajo institucional. Es por ello que debemos impulsar la mayor cantidad de iniciativas como éstas, que se enfoquen en la rehabilitación de los adultos y jóvenes privados de libertad”, puntualizó el Seremi.

Es así que en la actualidad, cerca del 90% de la población penal de este recinto tiene la oportunidad de trabajar, ya sea en el lavado de vehículos, de alfombras o en los talleres de platería, madera, fierros o cuero.

Por su parte, el Capitán Robert Henríquez Sepúlveda, Alcaide del CCP, señaló que “los productos se comercializan en un Centro de Estudio y Trabajo Cerrados, además a través de un encargado que busca a los proveedores y compra directamente a los internos, entregando una boleta. Por su parte, cada interno mantiene una libreta de ahorro, donde una parte del dinero pasa a Gendarmería, otra al interno y otra a su familia”.

De esta manera los internos agradecen y valoran estas oportunidades que se les brindan dentro del recinto penitenciario. Para Sergio, interno que trabaja en plata y madera, “en base a los talleres con que salimos beneficiados, yo aprendí a trabajar. Me han servido para desarrollarme y solventar mis gastos”.

“Cuando llegué no tenía conocimiento de nada, aquí aprendí a trabajar en plata, a hacer anillos, cadenas y joyería mapuche; me gusta por lo que afuera me dedicaré a esto como un oficio”, señala Miguel, a quién sólo le quedan 3 meses para cumplir su condena.

 

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