Jaime Cisneros, pediatra de la Nueva Clínica Cordillera, detalla las señales a las que debe poner atención. Asegura que ante estas epidemias “más vale prevenir que curar” y en ningún caso esperar a que los síntomas se agraven.

De acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Salud, al año ocurren en Chile entre 400 y 500 muertes asociadas a influenza, afectando principalmente a las personas de 65 y más años. Por eso la recomendación central de los especialistas es consultar lo más pronto posible en urgencias y consultorios cuando se presentan los síntomas inequívocos del ataque de este virus.

Para reconocer cuándo se está frente a un caso de influenza, el doctor Jaime Cisneros, pediatra de la Nueva Clínica Cordillera, recomienda poner atención a las siguientes señales:

  • El cuadro clínico es severo y rápido, notoriamente más que en las gripes habituales.
  • Fiebre alta y de difícil manejo
  • Cefalea intensa
  • Congestión y dolor de garganta
  • Sensación de ahogo por obstrucción bronquial
  • Dolores musculares generalizados
  • La existencia de otros síntomas concomitantes como el caso de diarrea, vómitos o dolor de oídos, no descartan la posibilidad de tener una influenza, etc.

En Chile, el Minsal ha confirmado además que al año se producen entre 4.000 y 6.500 hospitalizaciones asociadas a influenza, con un mayor riesgo en adultos mayores y menores de 5 años. Por eso en el caso de estos grupos, el pediatra señala que hay que tener especial cuidado cuando “el cuadro clínico se instala en muy poco tiempo, con compromiso del estado general, fiebre alta y sensación de ahogo o mucha cefalea. En las personas con enfermedad crónica y en pacientes muy pequeños no se debe esperar a que estos síntomas se agraven”.

En este sentido, el principal consejo del doctor Cisneros es actuar preventivamente. “Es frecuente ver que muchas consultas por sospecha no correspondan a una influenza, lo cual es bueno, ya que por un lado ofrecen la posibilidad más temprana de pesquisar posibles casos y la llegada a Chile del brote, y por otra parte evitar que un cuadro de influenza que pudiera ser grave, no lo sea debido a un tratamiento oportuno. En estas epidemias, más vale prevenir que curar” sostiene.

Cabe recordar que esta temporada se enfrenta una mayor agresividad, producto de la cepa AH3N2 que ha causado miles de muertes en el hemisferio norte. Pero lo fundamental es mantener la cautela respecto al impacto que podría tener en Chile.

“No se puede saber si en las sucesivas mutaciones el virus va a ir perdiendo agresividad o la aumente durante este tiempo. Entonces, lo más eficaz para evitar estragos como los ocurridos en los países que ya fueron afectados, es prevenir”, estima el pediatra de Nueva Clínica Cordillera.

Para la campaña de vacunación contra la influenza, el Ministerio de Salud adquirió 4,8 millones de dosis, las que serán administradas gratuitamente a los grupos de riesgo hasta el 16 de junio. La meta es llegar al 81% de la población meta en 3 meses (el año pasado se dio cobertura al mismo porcentaje, pero en 4 meses). Una de las prioridades es aumentar la vacunación en adultos mayores, porque el año pasado sólo se protegió al 54% de este segmento.

EXÁMENES

Para hacer el diagnóstico de la influenza, se usan tests de detección viral tomando muestras de la secreción respiratoria (nariz y boca) usando métodos específicos de ELISA y PCR. “Este último es muy específico pues usa el RNA (ácido ribonucleico) viral y permite definir la cepa exacta”, señala el especialista.

Subscribe to my first newsletter
Subscribe