Los albos dieron vuelta el marcador ante Universidad de Chile, con su goleador como máxima figura, en un partido que estuvo lleno de emociones desde el comienzo.

Si hay un partido que Colo Colo se está acostumbrando a ganar desde hace un lustro, es el Superclásico ante Universidad de Chile. Ahora lo hizo de visita, en el Nacional, por 3-1, dando vuelta el resultado y con un Esteban Paredes maravilloso.

Desde el inicio el partido no fue bueno, fue muy bueno. La U, con el ímpetu de la localía salió a matar. Presionaban arriba y complicaban la salida de los defensores albos. Esta fórmula les iba a traer réditos a los dueños de casa.

La primera pelea del Superclásico: Pizarro insultó con todo a Valdivia con el árbitro al lado

Tras el primer encontrón duro, ambos jugadores experimentados se recriminaron ante la pasiva mirada de Roberto Tobar.

Ambos equipos estaban “calientes”. Los azules porque no ganaban un clásico desde hace cinco años, y el Cacique porque tiene a su entrenador, Pablo Guede, muy cuestionado. Tanta era la pasión, que apenas a los 3′ ya hubo una polémica, con pelea e improperios incluidos entre David Pizarro y Jorge Valdivia.

Insaurralde quería salir jugando, la tocó con problemas para Carmona, quien se enredó y perdió la pelota ante la presión de Rodríguez, éste la cedió para Soteldo, que increíblemente falla en el mano a mano con Orión, aunque ahí estaba atento Mauricio Pinilla, para hacer delirar Ñuñoa. Muchas emociones, y apenas iban seis minutos.

Tras el gol la U se echó atrás, esperando que se viniera el cuadro de Guede. Colo Colo atacaba preferentemente por el centro de la cancha, con Claudio Baeza como líder, aunque con escasa claridad. Se jugaba poco, y se pegaba mucho. Típico clásico.

Tímidamente la visita se acercaba al arco de Herrera, donde Valdés probó de larga distancia, y luego el mismo volante estuvo cerca del empate, tras un yerro de la zaga azul en plena área chica, era un adelanto de lo que venía.

Si hay alguien que sabe de Superclásicos, es Esteban Paredes, que logró la paridad en los 34′. El zurdo la alargó para Óscar Opazo (que jugó de lateral izquierdo), que la metió al medio buscando al goleador, que con una clase y oportunidad innata, empujó la pelota de puntín y lo hizo ingresar al arco azul. 1-1 y celebración con dedicatoria a los hinchas azules.

Después de la paridad poco pasó, siendo lo más relevante el sonido del silbato de Tobar, que mandaba a todos a descansar.

LOCURA ALBA

El inicio del complemento no podía ser mejor para Colo Colo. A los 49′ el Cacique lo daba vuelta, con su capitán como estandarte. Valdivia se la tocó a Paredes, que se sacó la marca de Rafael Vaz con mucha facilidad, y clavó un zurdazo impresionante al ángulo de la U. Como diría un viejo relator, “no diga gol, diga golazo”.

El nerviosismo se apoderó de la U tras la conquista del Tanque, porque a los 61′ se iban a quedar con un hombre menos, por expulsión de Jean Beausejour por doble amarilla. Tras la roja, Bose se entrampó en una pelea con su compañero Mauricio Pinilla. El lateral estaba fuera de sus casillas y las emprendió con el 9, que le pedía que se fuera de la cancha. No se golpearon porque los calmó un jugador contrario, Jorge Valdivia. El clásico estaba en llamas.

Increíblemente, la U con 10 jugadores rendía más que con 11, y con sus ganas características se volcó a la meta de Orión. El argentino salvó a su equipo, y el poste hizo lo mismo. Estaba cerca el empate, pero no caía.

El defensa de Universidad de Chile se fue furioso tras haber visto la tarjeta roja ante Colo Colo y terminó a los empujones con su compañero.

¿Y Colo Colo? Muy lento, en los contragolpes se demoraba mucho en definir, y extrañaban al lesionado Paredes, que dejó la cancha para dar paso a Gabriel Suazo.

A falta de ocho minutos para el fin del partido, Tobar tuvo que sacar otra vez su tarjeta roja. Primero para expulsar a Lorenzo Reyes, y luego a Opazo, que se dieron con todo en el costado de la cancha.

Todavía no se armaban tras la doble expulsión, cuando Colo Colo estiró las cifras. Valdivia dio un pase de crack a Baeza, que se fue solo en demanda del arco de Herrera, y definió como Paredes, a lo goleador, porque picó la pelota por la humanidad del meta azul, para decir que la paternidad del Cacique se alargaba.

Colo Colo hizo una vez más lo que sabe hacer, ganar en los Superclásicos…

 

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