paro camioneros ruta 5 surEl problema que hoy enfrentamos, ante los distintos actos de violencia que han ocurrido en parte importante de algunas regiones sureñas, es sin duda, motivo de preocupación, y por supuesto, requiere una urgente, importante y definitiva solución.
Estamos de acuerdo; sin embargo, la obstrucción de las carreteras de nuestra región, durante el día viernes 17, por parte de los poderosos empresarios, cuyo pensamiento político, es por todos muy bien conocido, es una expresión cobarde y propia de matones. Porque obstruyendo con sólo un par de camiones la carretera, ningún camión más pudo transitar. Porque los organizadores, con amenazas de todo tipo, no los dejaron. Y entonces, los hicieron “plegarse” a su movimiento más bien político, que gremial. Y la persona más ingenua sabe, que la larga fila de camiones que se observó, no son todos adherentes a este movimiento patronal. Sino que la gran mayoría de los camiones que tenían que estar detenidos, estaban prácticamente secuestrados e imposibilitados de avanzar.
Escribo esto, porque vi llorar a un pequeño empresario del transporte, que viajaba hacia Santiago con una carga de productos del mar. ¿Es este emprendedor acaso, un adherente a ese movimiento patronal? ¿Es o no, violencia, el hecho de que verdaderos matones le impidieran concluir su negocio? Y más encima, e irónicamente, cientos de emprendedores como él, fueron parte del conteo, para sumarlos –más encima- al “exitoso” movimiento del transporte patronal.
Reitero mi total rechazo a los actos violentistas ocurridos; especialmente en la zona de La Araucanía; y su más urgente necesidad de que haya una pronta solución. Pero ello, no es sólo responsabilidad absoluta de las autoridades del gobierno, sino que de toda una civilidad consciente, de que los problemas que sufre una sociedad, se deben enfrentar en la más amplia unidad regional y nacional.
Con actos de matonaje y prepotencia, no se ha solucionado jamás ningún problema. Es más: los acrecienta. Los que queman camiones y maquinarias en la carretera, dicen reivindicar derechos ancestrales. Tal vez son los más. Pero para no caer en ingenuidades, no sabemos en qué grado y medida, otros movimientos violentistas (que históricamente los ha habido), también lo han hecho.
Con todo, cada cual (los unos y los otros) con su respectiva violencia, reclaman sus derechos, usándola. Pero quienes no somos, ni esos unos, ni esos otros, -y siendo nosotros muchos más que todo ellos-, somos los más afectados. Es decir, violentistas distintos, pero violentistas al fin. Con la diferencia, que unos lo hacen con fuego, y otros con el dinero. Y también, con la diferencia de que unos dañan sólo a algunas personas, y los otros, dañan a miles. Sin embargo, y obviamente, las pérdidas económicas originadas por los cientos de camiones que fueron retenidos, fueron muy superiores a los siniestros de las maquinarias incendiadas. Es decir: “más cara la vaina que el sable”…
Y estos empresarios poderosos, más encima, ahora amenazan al país con otra de sus fechorías: retener a cientos de camiones. ¿Tienen acaso ellos la solución? Exigen la presencia de la presidenta. ¿Le tienen una propuesta? Siempre y cuando ella no fuere más violencia, sobre la violencia. Porque a balazos, palos y bombas lacrimógenas, no se solucionan los problemas de una sociedad civilizada.
Una sociedad civilizada es aquella, cuya expresión de humanidad y solidaridad, le permite a ella, buscar sus propios cauces normales y pacíficos, necesarios para alcanzar los legítimos objetivos de su comunidad.
Juan Enrique Acuña M.