HumildadEl cristianismo predica la humildad, sin embargo, a los ojos de muchas personas, los cristianos son vistos como arrogantes.
Una definición de arrogancia es: Pensar en sí mismo como más importantes o más capaz que otros. La arrogancia a menudo es acompañada de indiferencia y desprecio hacia los demás.
Pablos inspirado por Dios nos enseña en romanos 12:3 Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno.
Romanos 12:16 Tened el mismo sentir unos con otros; no seáis altivos en vuestro pensar, sino condescendiendo con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.
Él nos dice que no debemos ser “arrogante, pero” debemos ser condescendiente con los humildes” (Romanos 12:16).
La humildad siempre ha sido vista como debilidad. Fue el cristianismo que enseñó al mundo el carácter virtuoso de la humildad. Los cristianos siguen al Dios que se humilló a sí mismo Filipenses 2:7 quien se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres, aún más se hizo obediente hasta la muerte de cruz (Filipenses 2:3-8).
A los ojos del mundo somos arrogantes, porque predicamos lo que no puede ser conocido. Nosotros predicamos que Jesús murió por los pecados del mundo, que Jesús resucitó de entre los muertos, que Jesús es el juez de toda la humanidad, que Jesús es el camino, la verdad y la vida, el único camino al Padre. Predicamos la certeza de los cielos y la seguridad de nuestra eternidad.
Cuando los cristianos tienen el valor de decir que las otras religiones están equivocadas, somos considerados profundamente arrogantes. Porque como muchos piensan “Hay algo de verdad en todas las religiones y que todos los caminos llevan al cielo”
El cristianismo esta fundamentado en la Palabra de Dios que es proclamada al mundo. Así que si la predicación es arrogante y el evangelio es arrogante, el cristianismo mismo no puede dejar de ser visto fundamentalmente como arrogante.
Sin lugar a dudas, algunos cristianos son arrogantes. Algunos de nosotros pensamos más alto de nosotros mismos de lo que deberíamos. Algunos de nosotros no respetamos a los demás y sus opiniones. El cristianismo enseña la universalidad del pecado y lo demuestra en sus miembros. Un cristiano arrogante es una demostración más de la verdad que todos somos pecadores, pero esto no significa que el pecado deba ser tolerado entre los cristianos, no es aceptable el pecado y la arrogancia es uno de ellos.
Mateo 5:5 Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra.
Una verdadera fe se vive en humildad la que es totalmente opuesta a la arrogancia que en definitiva es orgullo. La verdadera humildad se somete a la voluntad de Dios antes que se rebelarse en contra de él.
La verdadera humildad acepta la forma en que de Dios ha decidido salvarnos “Efesios 2:9 no por obras, para que nadie se gloríe”. Confía en Dios para la salvación por medio de la muerte de su Hijo en lugar de insistir en que nuestras buenas obras son suficientes para merecer el favor de Dios. Nuestra seguridad de vida eterna está en la provisión de Dios de su Hijo resucitado y no en la ilusión de nuestra propia autoestima.
Los cristianos no debemos sorprendernos cuando somos vistos como arrogantes. No había ningún hombre en el Antiguo Testamento más humilde que Moisés, y nadie en toda la creación más humilde que Jesús. Sin embargo, tanto Moisés como Jesús fueron atacados repetidamente por ser “arrogante”. No hay nada nuevo en la arrogancia vestido con falsa humildad ni en la verdadera humildad atacada como arrogancia.
Presbítero Marcelo Vásquez
Capilla Santa Trinidad
Iglesia Anglicana –Temuco.