Sabat family
Así como la Concertación inventó los díscolos, la Alianza también encubó a sus propios rebeldes mientras gobernaba Piñera y, además, vio nacer a más insurrectos ahora que volvieron a la oposición. El más famoso, Manuel José Ossandón (RN). Lo siguen Gaspar Rivas (RN), Rodolfo Carter (UDI) y el ex diputado Cristián Letelier. ¿La familia Sabat vendrá después?
No hay dos opiniones al respecto: gracias al nacimiento de los apodados “díscolos” en los gobiernos de la Concertación se inició una división interna que terminó con el arribo de la Alianza a La Moneda en 2010. ¿Se acuerda del fallecido líder “colorín” Adolfo Zaldívar, del ex candidato Marco Enríquez-Ominami y del senador Alejandro Navarro?
Pues bien, para no ser menos, la derecha también encubó a sus propios rebeldes mientras se desarrollaba la administración de Sebastián Piñera. En concreto uno, el otrora alcalde de Puente Alto y hoy senador de Renovación Nacional por Santiago Oriente, Manuel José Ossandón, fiero detractor del entonces mandatario, conducta que ha mantenido hasta la fecha.
Lo curioso es que en tiempos de reordenamiento del sector de cara al proceso electoral de 2017 las aguas se siguen separando.
En rigor, además del “Cote”, se sumó al equipo de “discolandia” el diputado de RN Gaspar Rivas, que votó con la Nueva Mayoría la idea de legislar la reforma tributaria en la Cámara y que raramente no comparte los postulados valóricos “liberales” de los cuatro parlamentarios que dejaron la tienda de Antonio Varas para crear el movimiento Amplitud, Karla Rubilar, Pedro Browne, Joaquín Godoy y Lily Pérez.
Por otro flanco, se acaba de “integrar” a este lote el alcalde UDI de La Florida, Rodolfo Carter, partidario de impulsar el uso terapéutico de la marihuana para cerca de 200 enfermos de cáncer que hay en la comuna y, además, un duro detractor de la cercanía y “orgullo” que expresó el nuevo timonel Ernesto Silva hacia la dictadura militar de Pinochet, lo que encendió las alarmas en el cuartel general de Suecia 286.
Aunque de lejos y en calidad de “colado”, también se hace parte de la revuelta el ex diputado Cristián Letelier. El abogado renunció al gremialismo luego que la anterior directiva de Patricio Melero bajara su postulación en el distrito de Melipilla (fue suplente del senador designado en Coquimbo Gonzalo Uriarte), y en su lugar se eligiera “con dedazo” al hijo del senador Juan Antonio Coloma, del mismo nombre.
Desde entonces que mantiene una postura crítica hacia los “coroneles” del partido Jovino Novoa y el mencionado Coloma.
Habrá que ver si la diputada Marcela Sabat y su padre, el alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat (ambos de RN), toman el mismo camino de insurrección luego que el mandamás de la colectividad, Carlos Larraín, notificara que cualquier legislador que apoye en el Parlamento la propuesta de aborto terapéutico que anunció la presidenta Michelle Bachelet en el discurso del 21 de mayo, “debe ser expulsado”.
En respuesta, la rubia legisladora fue clara: “sigue sembrando política del terror”.
Cabe mencionar que Sabat puso en duda la continuidad de su militancia tras la segunda vuelta de 2013, en medio de la crisis generada por las dimisiones de los parlamentarios “liberales”. “No tengo plazo para renunciar a RN y a mí no me va a venir a apurar Carlos Larraín”, manifestó en esa ocasión.
“No soy perrito amaestrado”
Para algunos fue sorpresa que Gaspar Rivas aprobara con su voto la idea de legislar del proyecto de reforma tributaria que presentó el gobierno. Para otros no, toda vez que el parlamentario por Los Andes hace rato que protagoniza encontrones con la directiva “larrainista” que entrega el mando a inicios de junio.
El abogado estuvo renunciado a RN durante 2012 y sólo meses antes de repostularse en 2013 se reintegró al partido. En diálogo con Cambio21, el congresista de 36 años descartó la similitud que existe entre él y Ossandón, aunque a decir verdad más parece estar en sintonía con la centro-izquierda que con la derecha por mucho que se declare un férreo opositor de las revoluciones y del socialismo de los años 70.
“Lo que pasa conmigo y con Carter es una de las aristas respecto a un intento de repensar que existe en la Alianza. Él lo hace en lo valórico y yo en lo económico, donde creo ser el único diputado de la oposición que quiere hacer modificaciones sustanciales al actual sistema más allá de la oferta pirotécnica y el maquillaje que plantean algunos parlamentarios de mi sector, que es lo que yo llamo la santísima trinidad: superintendencias, fiscalización y multas, lo que nos basta si los abusos siguen estando legalizados”, comentó.
Según el dirigente, el ingreso de Cristián Monckeberg a la jefatura de RN no traerá aires nuevos tras los ocho años de Larraín. “Es como hacer cambios en la casa; puede ser completo o sólo el parquet, el papel mural y los muebles, pero la estructura seguirá siendo la misma, pero remozada y aireada. Si comparamos eso con Renovación, creo que por mucho que la mano cambie, no va a dejar de ser el partido que es hoy día, con una fuerte raíz neoliberal”, alegó.
Rivas plantea que “en materia valórica, algo de movimiento ha habido en una parte de RN, que se subdividió en dos: una, la que se fue y la que se quedó. Es decir, el 50% es liberal y el otro 50% es conservador. Y del 50% liberal, la mitad se fue a Amplitud y el resto se mantuvo acá”.
“Con Ossandón nos acercamos en la crítica sana y bien intencionada y en la visión sobre el respeto al partido no implica la sumisión o subyugación. Yo me presento de pie, no de rodillas. Y cuando me dicen díscolo, a lo mejor calzo con ese rótulo. Ahora, yo no me considero tal, porque ser díscolo involucra desobediencia. Y para ser desobediente, uno primero tuvo que haber sido obediente, y en política sólo le soy obediente a mi conciencia y la ciudadanía”, advirtió.
Para que quede claro: “no estoy para representar ciega y obtusamente a un partido, que es RN, pero que pudo haber sido cualquier otro. Uno no está para ser un perrito amaestrado, cuyo dueño o amo le diga: salta y el perrito salta. No gracias”.
“Rehenes” de Jovino
“No puedo estar en un partido donde no hay lealtad por las personas”, declaró Cristián Letelier tras renunciar a la UDI ante el Servel el 22 de agosto de 2013. De ese acto han transcurrido nueve meses, para él, casi un parto del que se considera dolido y en el que aún habla como si fuera militante.
No descarta ser candidato por Melipilla. Es más, en diálogo con este medio aseguró que lo llaman de la zona y que lo apodan “el diputado del pueblo”.
Si bien mira con “simpatía” a Amplitud y Evópoli y cree que la nueva directiva de Ernesto Silva debe “recoger las inquietudes de Carter”, también advierte que sus ex correligionarios y los ex militantes de RN “si se quedan sólo con las cuñas en la tele y en los diarios no tendrán ningún futuro. La clave está en la calle”.
En su opinión, “la UDI cambió su cultura”, porque pasó del “espíritu de mística que creó Jaime Guzmán” a una “vocación de poder acendrada” y a la formación de “grupos o facciones igual que los otros partidos”.
“Antes de irme, cada uno estaba preocupado de mantener sus pegas, pero tengo la esperanza de que Silva pueda cambiar esto. De verdad, ojalá que no se transformen en los rehenes de Jovino Novoa y Juan Antonio Coloma”, disparó.
Consultado sobre el origen del debacle, Letelier no duda: “Fue cuando se perdió la municipalidad de Recoleta en 2012, fruto de una mala decisión de la directiva, donde privilegiaron una candidatura (Sol Letelier) en desmedro del que era ganador seguro (Gonzalo Cornejo)”. ¿Y qué pasó? “Se lo entregaron en bandeja al PC (Daniel Jadue), lo que originó la llegada de una diputada PC (Karol Cariola) y la posterior pérdida de once diputados y los dos senadores de Santiago”, remató.
¿Nueva derecha? Las pinzas. A su juicio, “la sociedad chilena ha cambiado, no así los valores. No hay que olvidar que la UDI tiene una inspiración cristiana, lo que significa que en el orden moral no da lo mismo una cosa que la otra. No puede ser que por votos más o menos se cambien las convicciones. Y la UDI perdió eso; se preocupó de las encuestas y eso los llevó a la perdición”.
“Acá lo más importante es el liderazgo. Y en ese sentido, desde que mataron a Guzmán y se salió de la política Pablo Longueira que se terminó el liderazgo, lo que tiene al partido en una situación preocupante”, concluyó.
¿Provocación o salud pública?
Desoyendo la molestia del senador y vicepresidente de la UDI, Iván Moreira, y las aprehensiones del también senador Jaime Orpis, el alcalde Rodolfo Carter presentó formalmente una solicitud ante el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para poder permitir el cultivo de marihuana con fines médicos o terapéuticos en la comuna de La Florida.
“El sector alto de Santiago tiene isapre y acceso a la marihuana para efectos medicinales, pero allá no llegan ni la PDI ni los fiscales, pero cuando pasa en el sector sur son estigmatizados como delincuentes. Tenemos que terminar con esta dualidad”, explicó el edil, quien luego de recibir el rechazo de la directiva de Ernesto Silva se fue en picada:
“La mayoría del pueblo chileno es cristiano y el primer mandato de un cristiano es compadecerse con el dolor, y aquí hay dolor. No estamos promoviendo la legalización de ninguna droga, como dice el senador Orpis. Si ellos quieren seguir en el pasado sometiendo al pueblo chileno a la mano de las farmacéuticas que hacen negocio con el dolor, eso es problema de ellos”, sentenció.
Ahora Cárter, que sólo recibió el respaldo del secretario general de la UDI, Javier Macaya, tendrá que repetir las diligencias ante los ministerios de Justicia y Salud. Por lo pronto, la titular de esta última cartera, Helia Molina, adelantó que antes de autorizar el cultivo de cannabis sativa se harán las “evaluaciones” pertinentes.
Amor y odio
La distancia entre Carlos Larraín y la familia Sabat se remonta a la elección que llevó al abogado a la testera de RN en 2006.
Se suponía que el candidato natural del “piñerismo” era Alberto Espina. Sin embargo, el entonces concejal de Las Condes, desde la vicepresidencia de finanzas del partido, comenzó soterradamente a ganarse el reconocimiento de las regiones y de parte importante de la capital. Así fraguó su postulación.
Espina, ante una derrota que se asomaba catastrófica para su facción, bajó su nombre, al igual que Carlos Cantero (hoy independiente). Con el nicho vacío apareció la figura del alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat, que apenas logró el 25% de los votos.
Luego vino la precandidatura senatorial que el edil emprendió en la Sexta Región, con proclamación incluida. Pero a poco andar fue Alberto Cardemil, en ese período diputado por Santiago, el que se quedó con el cupo, lo que tensionó aún más las relaciones, lo que no impidió su ajustada reelección en el sillón comunal ñuñoíno.
Que quede en acta: Larraín defendió a Sabat tres veces: en 2008, cuando un informe de la Contraloría reveló una serie de irregularidades en contratos de la alcaldía; el mismo año, tras las acusaciones de un concejal que lo vinculaban con un ex empresario (Jaime Camhi) que tenía relación con el narcotraficante Manuel Fuentes Cancino (“el Perilla”), y en 2012, tras decir que el Internado Nacional Femenino se transformó en un “puterío” durante las tomas vividas en el contexto del movimiento estudiantil.
Por Luis Casanova R…Equipo Cambio21