bencina 5Los incrementos constantes de los combustibles han hecho del SIPCO -artilugio ineficaz de la administración de Piñera para contener las alzas- algo inútil y por ende la necesidad de una evaluación del Impuesto Específico a los Combustibles.
Esta semana se concretó lo que muchos no querían que volviera a suceder. Un nuevo alza en el precio de las bencinas. Se trata del séptimo incremento en el último tiempo, lo que ha llevado a que los combustibles nacionales se transformen en los segundosa más caros de Sudamérica.
La discusión siempre termina en la invocación de algunos elementos centrales a la ecuación que determina el real valor de las bencinas en el país. El SIPCO, sigla que corresponde al Sistema de Protección al Contribuyente ante las variaciones en los precios internacionales de los combustibles, un artilugio creado por la administración Piñera que no funcionó, más el impuesto específico a las bencinas son las piedras de tope que hacen elevar los precios.
Es recurrente que los entendidos digan que por ser un país que primariamente compra combustibles (97%) es evidente que cualquier incremento en los costos se ve reflejado en los cobros en el mercado nacional. Además que cualquier variación en las fluctuaciones de los mercados internacionales, una especie de efecto mariposa, es capaz de incrementar el precio de las bencinas en cuestión de una semana con la siguiente, algo a lo que ya estamos acostumbrados.
¿Es realmente factible eliminar el SIPCO o el Impuesto Específico de los Combustibles como tantos lo piden? ¿Podría el país solventar la eliminación de uno de sus impuestos centrales para así hacer la vida menos compleja a muchas familias?La cosa no es sencilla.
Uri Wainer, destacado economista, afirma que la solución es “únicamente una subvención por parte del Estado para cuando suban demasiado los combustibles. Y esta subvención tendría que repartirse como gasto en todas las personas o definitivamente colocarla en alguno de los gastos generales, pero no puede ser gratis”.
En lo referente al Impuesto a los Combustibles y a su posible y eventual eliminación es radical: “Los que proponen su eliminación es pura demagogia. Por que si se elimina un impuesto necesariamente se debe crear otro, y eso no lo dicen. Es necesario saber que el impuesto a los combustibles es uno de los ingresos importantes que tiene el Estado”. Para el economista es demasiado complejo pensar siquiera en eliminar este impuesto pues su importancia es radical en el presupuesto nacional.
Consultado si se ve como posible que durante la administración Bachelet sea posible que este impuesto se elimine es tajante: “No, no hay ninguna posibilidad. Podrían inventarse fondos tipo SIPCO pero son subvenciones nada más”. Deja en claro que el SIPCO se hace insuficiente ante tanto incremento de precios. “Incremento que puede ser externo o también interno. Todo cambio o variación afecta al precio final que nosotros experimentamos”.
Para saber qué es lo que espera el mundo político con relación al aumento continuo en el precio de los combustibles, y  en abogar por una eliminación del Impuesto Específico, o en el peor de los casos, en una disminución del mismo, fueron algunos dirigentes quienes se pronunciaron ante el tema.
El diputado DC Gabriel Silber al referirse al tema del impuesto es cauto: “Queremos mantener la recaudación tributaria, pero obviamente sentimos que el Estado es un mal socio de los trabajadores chilenos, en términos que este impuesto genera un efecto inflacionario que termina siendo un doble castigo pues si suben los transportes o las bencinas, suben por el efecto rebote otros índices como la vivienda u otros indexados que requieren una amortiguación del punto de vista macroeconómico”.
Entre los cambios que propone el diputado se encuentra “una baja al impuesto especifico de 6 a 3 UTM y que se amplíe el uso de gas natural en los automóviles”. Para el diputado Silber la eliminación del impuesto es algo que realmente no está en discusión, y si alguien lo propone es solamente “populismo”.
Por el lado de la oposición, el diputado UDI Arturo Squella argumentó que una de las primeras medidas que deberá tomar la Presidenta es la del Impuesto pues “el bolsillo de los chilenos no está dando abasto”.
Un punto tratado por el diputado Squella es el que dice que su conglomerado ha “venido trabajando incansablemente para que de una vez por todas se elimine el Impuesto Especifico a los Combustibles, gravamen que ya cumplió su ciclo, que fue incorporado en nuestra legislación el año 1985 para la reconstrucción de carreteras por el terremoto de ese año, y cuyo argumento hoy no existe”.
Para el diputado UDI el SIPCO “no ha funcionado” y que el próximo gobierno tiene la intención “de no eliminar el Impuesto Específico a los Combustibles y buscar perfeccionar el SIPCO, ahí hay otro problema que tendrá que verse”.
Sin embargo fue claro al reconocer una de las más grandes incongruencias que trae aparejado el impuesto: ”El 80 por ciento del combustible es consumido por la industria, y sólo el 20 por automovilistas, sin embargo, son éstos últimos los únicos que pagan el impuesto”.